domingo, 25 de agosto de 2024

                                                      Corrección y propiedad

       A propósito de la corrección y la propiedad al hablar, en el “primer curso” de su Gramática castellana (1971 [1938]), Amado Alonso y Pedro Henríquez Ureña señalaron que, aunque muchas veces en las gramáticas no se lo hace, conviene distinguir entre tales: mientras que la propiedad, que consiste en usar los términos exactos y apropiados para expresar ideas con precisión y claridad, es «una adecuación interna de la frase al pensamiento que se ha querido expresar» (p. 17), la corrección es «una adecuación externa de la frase a las formas admitidas socialmente como “las mejores”» (p. 17) y consideradas, desde el punto de vista prescriptivo, como “las correctas y adecuadas” en contraposición a “las erróneas e inadecuadas”.

       A modo de ejemplos, en relación con la incorrección léxica, emplear “vinistes” en lugar de “viniste”, como forma del pretérito perfecto simple de la segunda persona del singular; y, en relación con la impropiedad léxica, usar “comprensible” en lugar de “comprensivo” en la oración “Es un profesor muy comprensible”, donde el término comprensible no es el adecuado, pues refiere a algo ‘que se puede comprender’ o ser comprendido, mientras que comprensivo sí lo es, ya que indica la ‘capacidad de comprender’, razón por la que la voz correcta para expresar la idea de un profesor que entiende y se muestra empático es comprensivo.

martes, 4 de marzo de 2014

"Aserrín" o "serrín"

De vuelta al barrio...

Hace poco, con la finalidad de corroborar el significado de la voz aserrín, consulté el diccionario, y la palabra en cuestión me llevó a esta otra: serrín, de procedencia latina. Lo que no se precisa en el lexicón académico es en qué lugares-países suele usarse cada forma. En Perú, entiendo que se usa la forma aserrín. Entonces, para los que no lo sabíamos: hay sinonimia (que hace referencia a la palabra o expresión que tiene igual o muy parecida significación que otra) entre aserrín y serrín ('Conjunto de partículas que se desprenden de la madera cuando se sierra').



miércoles, 31 de julio de 2013

Percentil ortográfico

Hace ya varios años, por no decir algunas décadas, culminé los estudios secundarios y recuerdo de aquella época, entre otras muchas cosas, la frase “percentil ortográfico”, sobre la que, por cierto, hasta ahora no tengo claridad acerca de su significado exacto. Probablemente esto se deba a que no fui, sin lugar a dudas, el más aplicado de la clase en el curso de Matemáticas −entiéndase por esto que hasta hoy mi conocimiento matemático no supera el conocer solo las operaciones elementales de sumar, restar, multiplicar y dividir, la regla de tres simple y un conjunto de términos (logaritmos, algoritmos, ecuaciones de tercer grado, etcétera, etcétera) que hoy, pese a mis estudios de matemática superior –solo “dios” sabe cómo pude sobrevivir a la estadística, la econometría y a miles de fórmulas en la carrera de Administración−, no podría definir ni explicar correctamente; cosa que, en buen español, se traduce por algo así como, matemáticamente, soy prácticamente un cero a la izquierda. Ya está. Sin embargo, esto no resuelve, aunque sí explica, por lo menos en parte, el hecho de que no pueda entender precisamente qué significa percentil.

Intentemos entonces resolver. Matemáticamente, de acuerdo con el diccionario académico, percentil es el valor que divide un conjunto ordenado de datos estadísticos de forma que un porcentaje de tales datos sea inferior a dicho valor. ¿¿Ah?? Bueno, sigo sin entender. En otro diccionario, se dice, al respecto, que percentil es una medida estadística muy utilizada que indica un valor respecto del total de una muestra compuesta por cien partes, y que percentiles son, por tanto, cada uno de los noventa y nueve segmentos que resultan de dividir algo en cien partes de igual frecuencia. Esta última explicación, para mí, menos enrevesada tampoco permite resolver mi problema, mas sí me ayuda a hacerlo.

En resumen, entiendo que un percentil ortográfico es una prueba calificada consistente en un dictado de cien palabras, cuya finalidad es evaluar la correcta ortografía de estas por parte del alumno, en la que cada palabra bien escrita equivale al 1% de la calificación máxima satisfactoria, que se realiza, al final, mediante letras: a, b, c, d, etcétera.


miércoles, 10 de julio de 2013

Clochard

Este extranjerismo hace referencia al vagabundo, a la persona pobre que se desplaza sin domicilio fijo, desamparada y desposeída y que vive en la calle, es decir, al sin hogar.


miércoles, 3 de julio de 2013

¿“Música culta” o “música clásica”?


La expresión “música clásica”, que se dice que aparece por primera vez en 1836, en el Oxford English Dictionary, se ha extendido en el sentido y uso popular, así como en el medio escrito para hacer hace referencia a toda la música no popular que ha sido compuesta desde el Barroco hasta el siglo XX. No obstante, esta generalización, de música clásica por música culta, no resulta precisa, puesto que la primera, en sentido estricto, es un tipo de música culta compuesta en el periodo llamado “clásico”, que abarca desde mediados del siglo XVIII hasta principios del XIX (1750-1820), periodo en el que destacaron, por ejemplo, Haydn, Mozart y el primer Beethoven. En ese sentido, la música culta, también llamada “docta” o “académica”, engloba, además de la clásica, a la música romántica o académica. No obstante, a este criterio, puede oponerse la concepción de que toda música es producto de una cultura, esto es, de un conjunto de ideas, creencias religiosas, ciencias, artes y costumbres que caracterizan el estado social de los pueblos.

Una característica especial de la música culta es que da nacimiento, a posteriori, a una teoría y a una escritura, y, gracias a esta última, las obras sobreviven a la muerte de los compositores. Asimismo, se puede observar en esta la existencia de una escuela, con maestro y discípulos, y, por lo tanto, puede considerarse como una música de especialistas, no popular ni folclórica, además de que la estructura y composición de esta música (de cierta complejidad en la notación e instrumentación) la convierten en un arte de especialistas e imposible de transmisión por vía oral. Por ello, sus creadores y ejecutantes deben estudiar para aprender el manejo del lenguaje musical, bien sea para escribir, componer o interpretar.


miércoles, 26 de junio de 2013

OK, okay, okey

Son comunes en nuestro idioma expresiones del tipo: ¿Lo hacemos así? Ok, o Todo está okey, por ejemplo. 

Se dice que la expresión OK procede de la Guerra de Secesión (guerra civil estadounidense ocurrida entre 1861 y 1865 entre los estados del Norte y los estados del Sur): que cuando las tropas regresaban a sus cuarteles sin tener ninguna baja, escribían en una gran pizarra: “O Killed” (‘0 muertos’), de donde provendría el anglicismo en cuestión, el cual, por cierto, no ha sido oficialmente incorporado al léxico oficial del idioma español —probablemente por la existencia de la expresión de acuerdo, con que suele expresarse asentimiento o conformidad—, aunque sí está extendido en su uso. 



No obstante, existen documentos previos a la Guerra de Secesión que refieren esta expresión, como en el caso del diario de William Richardson, que viajaba de Boston a New Orleans en 1815: “Arrived at Princeton [...] ok & at Trenton, where we dined at 1 p.m.”. Asimismo, el 23 de marzo de 1839, en el Boston Morning Post se escribió: “[...] he of the Journal, and his train-band, would have his "contribution box,” etceteras, o.k.—all correct— and cause [...]”. En esta última etimología, se evidencia una falta ortográfica intencional creada en esos años, en la que all correct ('todo correcto') se escribía como se pronunciaba, esto es: oll korrect, y formaba: ok

Al respecto de la etimología propuesta, pueden verse los siguientes enlaces: <http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_proposed_etymologies_of_OK> y <http://www.merriam-webster.com/dictionary/ok>, así como el video que está disponible en el siguiente enlace:







miércoles, 19 de junio de 2013

Comillas simples

Las comillas simples (‘’) se escriben en la parte alta del renglón y se emplearán después de las comillas angulares («») y las comillas inglesas (“”), esto es, en último lugar: «Varinia me dijo: No pongas ese cacharro nunca más».




miércoles, 12 de junio de 2013

A propósito de parangones, comparaciones o semejanzas

Mientras que, en Argentina y Paraguay, se denomina “pava” al recipiente de metal o hierro esmaltado, con asa en la parte superior, tapa y pico, que se usa para calentar agua, en Perú, se le denomina “tetera”, aunque este, en sentido estricto, haga referencia a la vasija de metal, loza, porcelana o barro, con tapadera y un pico provisto de colador interior o exterior, que se usa para hacer y servir el té.



Asimismo, por ejemplo, para hacer referencia al bolígrafo (‘instrumento para escribir que tiene en su interior un tubo de tinta especial y, en la punta, una bolita metálica que gira libremente’), en Argentina y Uruguay, se dice “lapicera”, mientras que, en Perú Costa Rica, Guatemala y Honduras, se dice comúnmente “lapicero”.



Por otra parte, para hacer referencia a la prenda interior o deportiva que cubre el tronco, generalmente sin cuello (camiseta), en Argentina, se dice “remera” (palabra no recogida en el Diccionario de la RAE), mientras que, en Perú, se utiliza muy generalmente el término polo (‘prenda de punto que llega hasta la cintura, con cuello, y abotonada por delante en la parte superior).


También, en Argentina, se utiliza, por ejemplo, la palabra chango o su diminutivo: changuito para referir al carrito que se lleva para cargar las compras, mientras que, en Perú, se utiliza simplemente la expresión carrito de compras para hacer referencia al vehículo o armazón con ruedas que se emplea para transportar objetos diversos, como el cesto de la compra, libros, comida, etcétera.

Otro caso hace referencia a la prenda interior femenina que cubre desde la parte inferior del tronco y tiene dos aberturas en las piernas, que, en Argentina, se conoce como “bombacha”, mientras que, en Perú, con el término calzón o comúnmente calzones se hace referencia a la misma prenda de vestir, que tiene dos perneras y que cubre el cuerpo desde la cintura hasta una altura variable de los muslos.



miércoles, 5 de junio de 2013

¿“Lavaza” o “Lavazas”?


Cuando se lava la ropa, no resulta extraño escuchar el término lavaza. No obstante, de acuerdo con el Diccionario de la RAE, lavazas es el nombre "oficial" para hacer referencia al agua sucia o mezclada con las impurezas de lo que se lavó con ella.

martes, 20 de noviembre de 2012

Acerca de la controversia por el lenguaje sexista

Hace un tiempo, en El castellano, la página del idioma español, encontré un artículo interesante acerca de la controversia que existe en relación con el lenguaje sexista en expresiones como Miles de hombres o Los niños en el mundo para hacer referencia a los dos sexos (hombres, mujeres, niños y niñas, respectivamente). Creo que puede sernos útil su lectura.


IPS

Una resolución del pleno de la Real Academia Española (RAE) abrió la puerta en España a un intenso debate sobre el buen y mal uso del idioma, al hablar o escribir sobre mujeres y hombres. 

El académico Ignacio Bosque redactó el polémico informe «Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer», aprobado por unanimidad por el pleno de la RAE y con duras críticas sobre nueve normas elaboradas por comunidades autónomas, universidades y sindicatos de toda España. En las nueve normas hay temas comunes, entre los que se destaca la crítica al uso genérico del masculino para designar a los dos sexos, como cuando se dice «en esa ciudad viven miles de hombres», en vez de «hombres y mujeres» o más claramente aun «personas». 


Pero en el documento difundido el domingo 4, la RAE considera que «está firmemente asentada en el sistema gramatical español» la forma de designar a los dos sexos diciendo «miles de hombres». La academia tiene actualmente 42 miembros, solo tres mujeres. Desde su fundación, en 1713, solo ha habido cinco académicas. 


Sobre el informe se manifestó la lingüista Silvia Agosto, profesora asociada del Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid y docente del Instituto de Educación Secundaria Mariana Pineda, también en la capital. «Es necesario adaptar los usos idiomáticos a una nueva realidad social. Si antiguamente no existían abogadas, arquitectas o doctoras, es lógico que se adapten los géneros de estos sustantivos», dijo. 


En este tema, Agosto recordó un hecho que muy pocos tienen en cuenta en la actualidad: que hasta mediado el siglo XX prácticamente no había mujeres doctoradas en arquitectura, abogacía o medicina, lo que convertía en normal las expresiones arquitecto, abogado o médico. Pero la lingüista sí consideró que no es una buena solución duplicar las expresiones, como proponen varios de los manuales criticados. 


Puso como ejemplo la expresión «los niños y las niñas», que consideró que «no solo no tienen sentido por la propia estructura de la lengua, sino que porque estas fórmulas son contrarias a uno de los principios básicos del lenguaje: la economía». «Si es posible dar un mensaje con menos palabras, ¿por qué usar más?», argumentó. 


Agosto puntualizó que «las repeticiones generan problemas sintácticos y complican la redacción». Como ejemplo negativo puso el cambio de la frase «Los padres deben consultar a los maestros por el rendimiento de sus hijos» por: «Los padres y las madres deben consultar a los maestros y las maestras por el rendimiento de sus hijos y sus hijas». Y se preguntó: «¿Para qué usar una frase doblemente extensa para decir lo mismo?». 


Según Bosque, si se aplicaran las directrices de las comunidades, sindicatos y universidades «no se podría hablar», pues para hacerlo hay que aplicar el uso genérico del masculino para los dos sexos ya que eso, según la RAE, «está firmemente asentado en el sistema gramatical español» y de otras muchas lenguas. 

Bosque subrayó que «hay acuerdo general entre los lingüistas en que el uso no marcado (o uso genérico) del masculino para designar los dos sexos está firmemente asentado en el sistema gramatical del español». Y puso como ejemplo textos de escritoras como las españolas Soledad Puértolas, Maruja Torres, Rosa Montero o Almudena Grandes, o la uruguaya Carmen Posadas y la mexicana Ángeles Mastretta, entre otras, en los que ninguna de ellas «sigue las directrices contra el supuesto sexismo verbal». 

El académico planteó también el caso de los animales, y se preguntó: «¿Debemos entender tal vez que es correcto discriminar a las hembras en expresiones tan comunes como los perros, los gatos, los lobos o los jabalíes, o hemos de interpretar, por el contrario, que no es preciso que el género aquí tenga correspondencia con el sexo?». Además, criticó a los gobiernos de las comunidades y a las centrales sindicales por proponer que en vez de decir «los ciudadanos» se diga «la ciudadanía», o en lugar de «los becarios», «las personas becarias». 

La ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del gobierno derechista, Ana Mato, ha sido muy criticada por mantener los términos sexistas discriminatorios, como cuando condenó el asesinato de una mujer por su marido. La ministra habló de «violencia en el entorno familiar» y no de violencia machista o de género, tal como establece expresamente la ley que se denominan ese tipo de crímenes. 

Adelaida de la Calle, rectora de la Universidad de Málaga y presidenta de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas, sostiene que, si bien la sociedad española «ha funcionado normalmente con un lenguaje muy sexista», ahora «hay que cambiarlo, igual que hemos cambiado montones de actuaciones». Y subraya que «la mujer debe contar en todo y ese todo incluye el lenguaje (...). Hay que poner a la mujer en valor y hacer el esfuerzo de cambiar el lenguaje, aunque no se puede lograr de la noche a la mañana». A su juicio, para lograrlo se deberá trabajar en los primeros niveles de la enseñanza, aunque dice tener claro que «el genérico se debe seguir utilizando porque no se hace con tono discriminatorio». 

La visión de las feministas

La secretaria confederal de la Mujer de la central sindical Comisiones Obreras (CCOO), Carmen Bravo, criticó el informe de Bosque y dijo que desde su organización promueven «un uso de la lengua más inclusivo desde el punto de vista del género y más igualitario desde la práctica democrática del lenguaje». «Demandamos que la RAE también lo haga», sentenció. 

En CCOO, ratificó, se apuesta «por un lenguaje inclusivo de género», y de esa forma «democratizar el lenguaje y dar visibilidad social a los géneros femenino y masculino y lograr una sociedad más igualitaria y transparente desde el punto de vista lingüístico». 

La presidenta de la Comisión de Igualdad del Consejo General del Poder Judicial, Inmaculada Montalbán, escribió que «la utilización sexista del lenguaje implica la invisibilidad de las mujeres, tanto de su presencia como de sus logros». «Así lo entiende la Ley de Igualdad, cuando fija como criterio general de actuación de los poderes públicos la implantación de un lenguaje no sexista en el ámbito administrativo», adujo. 

Purificación Causapié, secretaria de Igualdad del opositor Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se mostró optimista, porque «el idioma es algo vivo y cambia para adaptarse a la sociedad y en este sentido el lenguaje debe servir para expresar también la igualdad entre hombres y mujeres». A su juicio, «debemos encontrar un consenso, por supuesto también con los lingüistas y con la Real Academia, para alcanzar este objetivo». 

Escritores con la RAE

El afamado escritor Enrique Vila-Matas apoya a la RAE, porque «el lenguaje está hecho esencialmente para entenderse. Por tanto, todo lo que se aparte de esto es un despropósito. Y despropósito es creer que siempre hay discriminación en las expresiones nominales construidas en masculino con la intención de abarcar los dos sexos». 

Un ejemplo de esto, a su juicio, es cuando se recomienda decir «personas sin trabajo» en vez de «parados». Pues si se hace eso «acabaremos no entendiéndonos nada entre nosotros, hablando de Españadanía para no tener que decir Españo o España (demasiado masculino o femenino respectivamente)». 

Pero feministas y lingüistas coincidieron en que el lenguaje no es neutral y para confirmarlo recordaron los significados populares muy diferentes que se asignan a palabras iguales, sean en masculino o femenino: 

Uno cualquiera: uno que pasaba por ahí; una cualquiera: una puta. Un hombre público: un ciudadano conocido; una mujer pública: una puta. Un zorro: un hombre listo; una zorra: una puta. Un hombre alegre: un sujeto contento; una mujer alegre: una puta. Un gallo o gallito: un valiente; una gallina: puta o cobarde. 



miércoles, 17 de octubre de 2012

¿"Veintiún mujeres", o "veintiuna mujeres"?

El numeral uno se apocopa, esto es, pierde su última letra: o(a), ante sustantivos masculinos (Un teléfono) o femeninos que empiezan por vocal /a/ tónica (Un águila), es decir, por vocal a en la que recae el acento de intensidad en la palabra. En consecuencia, los numerales compuestos que contienen el numeral uno(a) se comportan del mismo modo y se apocopan ante sustantivos masculinos (Veintiún hombres) y femeninos que empiezan por /a/ tónica (Veintiún águilas). De acuerdo con esto, se debe decir, por ejemplo: Veintiuna mujeres (no Veintiún mujeres), y, por otra parte, Veintiún habas (no Veintiuna habas).


sábado, 13 de octubre de 2012

Doble negación en español

En el caso de las palabras nunca, jamás, tampoco (adverbios), nadie, nada, ninguno (pronombres o adjetivos indefinidos) y grupos que contienen el término ni (conjunción copulativa negativa), cuando van pospuestos al verbo, el adverbio no debe necesariamente anteponerse a este: No voy nunca a la playa, No iré jamás, Él no irá tampoco, No vino nadie, Ya no tengo nada de lo que tuve, No irá ninguno de ellos, No lo quiere ni su madre.


En estos casos, la doble negación o concurrencia de dos negaciones no anula el sentido negativo de la frase, sino que, por el contrario, lo refuerza.

martes, 18 de septiembre de 2012

V: ¿“uve” o “ve chica”?

   Uve y ve son los nombres que tiene la letra v. El primero es el que se emplea en España y también es usado en buena parte de América, donde el nombre ve es el más extendido y suele ser acompañado de adjetivos: corta, chiquita, pequeña, baja o chica (este último es el que, por cierto, se emplea más en Perú), para distinguirlo, en el habla, del nombre de la letra b (be), cuya pronunciación es exactamente igual.

   Por otra parte, la recomendación de uso en todo el ámbito hispánico de la denominación uve para la letra v obedece a que este nombre se distingue sin necesidad de añadidos del nombre de la letra b. No por esto, sin embargo, las otras variantes de denominación, vigentes en el uso del español actual, pueden considerarse, en absoluto, “incorrectas”.


lunes, 17 de septiembre de 2012

Uso del artículo "el" ante sustantivos femeninos

    Se usa el ante sustantivos femeninos que comienzan con a acentuada: el agua, el alma, el águila, con la finalidad de evitar una disonancia o la combinación no armónica de sonidos (cacofonía), que se produciría si se dijera, por ejemplo, la agua, la alma, la águila, etcétera. También cabe señalar que antiguamente esta forma el del artículo se anteponía también cuando la a no era acentuada: el acémila, e incluso cuando el sustantivo comenzaba por otras vocales: el espada. Esto se explica por lo siguiente: la forma antigua del artículo femenino era ela: ela casa, ela tierra, ela alma. Esta forma se abrevió perdiendo una vocal: cuando el sustantivo comenzaba por vocal, el artículo perdía la última: el’ arena, el’ alma, el’ espada; mientras que, si el sustantivo comenzaba por consonante, el artículo perdía la primera vocal: ’la casa, ’la tierra.



    Por tanto, puede decirse que, en casos como los inicialmente señalados (el agua, etc.), el artículo el se presenta como una forma especial del femenino.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Acerca de las construcciones del tipo “Me paseé por el parque” y el llamado complemento de interés

     De acuerdo con los maestros Amado Alonso y Pedro Henríquez Ureña (Gramática castellana: segundo curso), muchos verbos se construyen con el pronombre de la misma persona que el sujeto (yo y me en el caso planteado), pero no lo tienen como complemento y la acción no recae sobre el sujeto (como en Yo me peino en el parque, por ejemplo), por lo que son solo reflexivos solo de forma (como en Me voy, ¿Te sorprendes?, Se murió, por ejemplo). Por tanto, puede afirmarse que estos verbos son reflexivos por la forma, pero no por el sentido, y forman construcciones cuasi-reflejas, en términos de Andrés Bello.




    Este tipo de verbos significan vida interior (indican afecto o emoción [avergonzarse, alegrarse, emocionarse, conmoverse, serenarse, espantarse, horrorizarse, etc.], voluntad [empecinarse en, empeñarse en, esforzarse por, decidirse por, resolverse a, arrepentirse de, adherirse a, etc.], memoria [acordarse y olvidarse] y saber no seguro [imaginarse, figurarse, suponerse, barruntarse, olerse]) o, en otros casos, son verbos de movimiento (irse, marcharse, venirse, volverse, salirse, entrarse, subirse, etc.). No obstante, hay otros verbos reflexivos que no significan vida interior, pero el pronombre les añade un matiz especial de vida interior, como en Me temo que no amos a llegar a tiempo, que es como decir “Temo para mí que...”, en donde me es un complemento de interés o dativo de interés según la gramática latina. Este complemento de interés expresa beneficio o interés de quien es la acción, o que la acción se cumple poniendo el sujeto toda su alma y afianzando su personalidad, es decir, indica una intensificación de la vida interior con que se ejecuta la acción. En este ámbito, se encuentran, por ejemplo, las expresiones del tipo Me paseé por el parque, Tú te lo mereces, Me quedo en casa, Se bebió una botella de vino y Estate quieto.

jueves, 23 de agosto de 2012

¿Vocales fuertes y débiles, o vocales abiertas o cerradas?

En relación con la nomenclatura gramatical de las vocales, conviene traer a colación lo señalado por Amado Alonso y Pedro Henríquez Ureña, en Gramática castellana (1.er curso):

Los gramáticos suelen llamar a las vocales a, e, o fuertes, plenas o llenas, y a la i y a la u débiles. También llaman a las primeras más snoras y a las segundas menos sonoras. La clasificación de las vocales se hace en la gramática para explicar la composición de los diptongos, y es una necesidad gramatical. Sin embargo, los términos no son afortunados, porque fuerte y sonora tienen en Fonética un significado técnico muy distinto: cualquier vocal puede ser más fuerte que otra (por ejemplo, el acento hace a la í de París más fuerte que la a), y todas las vocales son igualmente sonoras, puesto que todas tienen vibraciones laríngeas. Fuerte quiere decir acentuada.
Lo que las gramáticas indican con estos términos es, desde luego, cosa distinta que la Fonética. La Fonética se refiere, con “abiertas y cerradas”, a la constitución de las articulaciones; la gramática, con “fuertes y débiles”, “plenas o sonoras”, a la impresión acústica, que no se deja medir y caracterizar con tanta seguridad como el lado articulatorio. Por eso los términos fuerte, débil, etc., son vagos y sin valor científico. En cambio, la Fonética ha elegido para clasificar las vocales el lado articulatorio, que es determinable a satisfacción, y, al establecer el paralelo que existe entre la escala de abertura y la escala de perceptibilidad, logra incluir en su clasificación de abiertas y cerradas los dos aspectos, el articulatorio y el acústico. Conviene, pues, que los maestros hablen en estos casos de vocales abiertas y cerradas, términos que tienen una significación definida, y que abandonen los de fuertes y débiles, plenas, llenas o sonoras, por su vaguedad y confusión.

domingo, 8 de julio de 2012

Agradecimiento a las alumnas participantes de la Universidad Femenina del Sagrado Corazón

      Luego de la interacción producida entre ustedes y el Ajolote en este blog, expresada mediante la publicación de sus interesantes comentarios, preguntas, respuestas y aportes, por mi parte debo expresarles que, para mí, esta ha sido una nueva y gratísima experiencia, que, por cierto, en algún momento, me encantaría repetir. Asimismo quiero agradecer y felicitar al profesor César Ángeles por tan novedosa y entusiasta iniciativa suya, que ha posibilitado este intercambio, y a ustedes, alumnas-maestras participantes,* por su tan activa e inteligente participación.


        

      Por lo demás, debo comentarles también que este pequeño espacio está y permanecerá siempre abierto para ustedes, para que puedan visitarlo, aportar y consultar en cualquier momento en caso de que así consideren hacerlo.

       Por otro lado, aprovecho esta para preguntarles sobre cómo consideran que se debe escribir el acrónimo correspondiente a la universidad en la que estudian: ¿UNIFE, UNIFÉ, Unife o Unifé?  ¿Por qué?
        
        De antemano, muchas gracias.

        Hasta pronto jóvenes bellas y aplicadas.

* La relación de las participantes es la siguiente:
Magli Escobedo y Solange Martínez
Patricia Oshiro y Susana Watson
Pamela Resurrección Manco y Alejandra Villar Villanueva
Pierina Bacigalupo y María Grazia Medina
Shirley Lévano Lecca y Eillen Torres
Karen Seminario y Giannina Gutiérrez
Rosa Bustinza y Karen Zavala
Bertha Delgado y María Rueda
Ericka Romero Álvaro y Karen Torres Mendoza
Katia Donayre y Ji eun Kim
Karina Gutiérrez Carranza y Gaby
Gianna Cárdenas y Mayumi Palomino
Jhasmín Michuy Ramírez y Erika Rojas Espinoza
Rosa Amelia Pérez Hopkins y Susan Tasayco
Heriane Martínez Cáceres y Kahoma Villaizán Ortiz
Anaïte Huber y Deysi De la Cruz
Enith Gómez y Melany Trujillo
Eveline Góngora y Geraldine Dextre
Afra Navarro y Cinthia Vila
Fabiola Oceda
Claudia Ramírez Ruiz
Stefany Dayoch
Ángela y Liz
Viviana y Lesly
Marian y Jaqui
Bazalar y Solano
Vampire
Anónimas

jueves, 28 de junio de 2012

Frases de un hombre galante: “¿Afanar o gilear". De Marian y Jaqui, alumnas de la Unifé

“¿Quién no ha escuchado a lo largo de su adolescencia estas típicas frases cuando nos hemos visto involucradas en alguna relación sentimental?” creo que todas o la mayoría de nosotras a escuchado en las conversaciones de aquellos chicos, que anhelaban conquistar el corazón de una de nosotras,  estas  palabras tan populares y a la vez no tan bien recibidas por algunas de nosotras.
Encontramos que en el Perú “gilear” significa enamorar o coquetear. Por otro lado la palabra “afanar” es una frase que derrocha diferentes significados como enamorar, galantear y pretender.
Sin embargo, según la RAE, la palabra “afanar” significa hurtar, estafar, robar. También se define como entregarse al trabajo con solicitud congojosa, entre otros. Definiciones que no tienen ninguna similitud con “echar flores a una chica”

Entonces nos preguntamos ¿Desde cuándo cree usted que estas palabras fueron usadas o inventadas en el lenguaje de los adolescentes? Y ¿son estas palabras usadas y expresadas correctamente en nuestro contexto social? ¿Qué cree usted, amigable Ajolote?

martes, 26 de junio de 2012

Esperanto. De Susan Tasayco y Rosa Amelia Pérez Hopkins

Señor Ajolote,
Nos gustaría conocer su opinión sobre un tema que nos interesa resolver. Estuvimos revisando la documentación sobre el idioma Esperanto y sabemos que es un idioma que fue creado con la intencionalidad de servir a una mejor comunicación, pero que finalmente no es una herencia cultural ancestral sino una estudiada experimentación de gabinete.
El propósito del Esperanto fue, desde sus inicios, mejorar la calidad de la comunicación y romper con el monopolio de los idiomas de las culturas dominantes, es decir, por la democracia lingüística y la preservación de la diversidad lingüística; sin embargo, ha transcurrido varios años desde el manifiesto de Praga, donde se acuerda incentivar el uso del Esperanto y este idioma no tiene una difusión masiva.
Por otro lado nosotros vemos todos los días como desaparecen lenguas de pueblos originarios con amplia herencia cultural sin que se pueda hacer nada por evitarlo, lenguas como la shipiba o el quechua huanca, son lenguas en peligro de extinguirse.
Nuestra pregunta es ¿Qué tan reales son las expectativas de supervivencia del Esperanto, que finalmente es una lengua sin arraigo cultural y sin historia, en un país con tanta diversidad de lenguas, como lo es el Perú?
Muy amable por su atención.

El uso de las preposiciones "de" y "con". De Viviana y Lesly, alumnas de la Unifé

Con frecuencia al solicitar algún recipiente que contenga algún liquido en su interior, la gente tiende a confundirse y pedir, por ejemplo, un "vaso de agua", eso puede traer cierta confusión con el interlocutor ya que la preposición "de" nos podría indicar el material del recipiente, el cual evidentemente no podría ser de agua. Lo correcto en ese caso es pedir un "vaso con agua", ya que en el interior del recipiente se encuentra el agua. Lo mismo sucede en el caso de pedir un "balde de pintura".