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viernes, 27 de abril de 2012

¿“Todo el agua” o “Toda el agua”?

Lo común es utilizar el adjetivo todo(a) antepuesto a un sustantivo al que precede un determinante (el[la]) para señalar que no se excluye a ninguna parte, ser o seres designados por el sustantivo: Todas las tuercas, Todos los jóvenes. Sin embargo, la duda puede asaltar al hablante sobre qué forma del adjetivo en cuanto a género (todo o toda) debe usar ante sustantivos femeninos que, al comenzar con /á/ tónica, seleccionan la forma el del artículo para evitar cacofonía o disonancia, esto es, un sonido desagradable: el agua/las aguas, el hambre/las hambres, el área/las áreas, el hacha/las hachas, el águila/las águilas. En tales casos, por una adecuada concordancia de género del adjetivo respecto del sustantivo al que se refiere, se deberá usar la forma femenina del adjetivo (toda[s]) ante sustantivos femeninos aunque estos, para evitar la cacofonía, estén precedidos por la forma masculina del artículo: el. En ese sentido, se dirá, por ejemplo: Se derramó todA el agua de la tina, TodA el hambre del mundo desciende de esos cerros, TodA el área fue cubierta por soldados, etcétera.


Toda el hambre del mundo