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domingo, 8 de julio de 2012

Agradecimiento a las alumnas participantes de la Universidad Femenina del Sagrado Corazón

      Luego de la interacción producida entre ustedes y el Ajolote en este blog, expresada mediante la publicación de sus interesantes comentarios, preguntas, respuestas y aportes, por mi parte debo expresarles que, para mí, esta ha sido una nueva y gratísima experiencia, que, por cierto, en algún momento, me encantaría repetir. Asimismo quiero agradecer y felicitar al profesor César Ángeles por tan novedosa y entusiasta iniciativa suya, que ha posibilitado este intercambio, y a ustedes, alumnas-maestras participantes,* por su tan activa e inteligente participación.


        

      Por lo demás, debo comentarles también que este pequeño espacio está y permanecerá siempre abierto para ustedes, para que puedan visitarlo, aportar y consultar en cualquier momento en caso de que así consideren hacerlo.

       Por otro lado, aprovecho esta para preguntarles sobre cómo consideran que se debe escribir el acrónimo correspondiente a la universidad en la que estudian: ¿UNIFE, UNIFÉ, Unife o Unifé?  ¿Por qué?
        
        De antemano, muchas gracias.

        Hasta pronto jóvenes bellas y aplicadas.

* La relación de las participantes es la siguiente:
Magli Escobedo y Solange Martínez
Patricia Oshiro y Susana Watson
Pamela Resurrección Manco y Alejandra Villar Villanueva
Pierina Bacigalupo y María Grazia Medina
Shirley Lévano Lecca y Eillen Torres
Karen Seminario y Giannina Gutiérrez
Rosa Bustinza y Karen Zavala
Bertha Delgado y María Rueda
Ericka Romero Álvaro y Karen Torres Mendoza
Katia Donayre y Ji eun Kim
Karina Gutiérrez Carranza y Gaby
Gianna Cárdenas y Mayumi Palomino
Jhasmín Michuy Ramírez y Erika Rojas Espinoza
Rosa Amelia Pérez Hopkins y Susan Tasayco
Heriane Martínez Cáceres y Kahoma Villaizán Ortiz
Anaïte Huber y Deysi De la Cruz
Enith Gómez y Melany Trujillo
Eveline Góngora y Geraldine Dextre
Afra Navarro y Cinthia Vila
Fabiola Oceda
Claudia Ramírez Ruiz
Stefany Dayoch
Ángela y Liz
Viviana y Lesly
Marian y Jaqui
Bazalar y Solano
Vampire
Anónimas

lunes, 18 de junio de 2012

A las bellas y atentas alumnas de la Unifé

    
Luego de unos muy agitados días, regreso a esta casa y me refugio en esta mañana mientras discurro por laberintos de palabras y en especial por los de mi vida. No obstante, esta día es radicalmente diferente, pues nunca antes hubo, en casa del Ajolote, tanta juventud reunida y esta feliz algarabía. Ya llueven sus visitas, comentarios y preguntas, y, por mi parte, solo espero poder alcanzar su altura y así salir librado de este chaparrón de ideas. Por lo demás, debo decir que me inspiran sus ganas y belleza; siempre estuve enamorado de estas. Ahora, antes de empezar mis labores entre los senderos de sus palabras y un consiguiente interactuar y aprender de ustedes, no puedo —ni quierodespedirme sin antes agradecerles este honor que me han concedido al tenerlas por lectoras y hacedoras, y desde ya les doy mi más cordial y sentida bienvenida.

domingo, 27 de marzo de 2011

Chistes ortográficos

Debo confesar que el Ajolote es pésimo contando chistes, pero, hace unos días, un amigo compartió conmigo algunos ("de su cosecha") referidos a algunos signos de puntuación:

¿Qué le dijo el punto y seguido a los 3 (solo 3, siempre) puntos suspensivos? (Pausa larga).
Les dijo: ¡Hey!, ¿aónde van?

¿Qué le dijo el signo de exclamación abierto [de apertura] al signo de interrogación cerrado [de cierre]? (Pausa larga).
Le dijo: Eso te pasa por andar agachado.
      

martes, 8 de marzo de 2011

¿Sabe nadar el Ajolote?


Aunque no lo crean, a diferencia de sus congéneres, este Ajolote no sabe nadar, sino solo chapotear.

De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, chapotear significa, entre otros, 'producir ruido al mover las manos o los pies en el agua o el lodo, o al pisar estos'; es decir, es una acción que señala repetición. Esta clase de verbos, que expresan acciones que se componen de acciones repetidas, como en el caso de chapotear, gotear, besuquear, mordisquear, pisotear, reciben, en gramática, el nombre de iterativos.

jueves, 3 de febrero de 2011

¿"Inauguración" o "Inaguración"?


Puedo decir que, si bien este blog fue creado en febrero de 2010, hace ya casi un año, solo fue presentado a un reducido número de personas, razón por la que se puede considerar que recién hoy, 3 de febrero de 2011, al haber sido esta vez "publicitado" a diversas personas mediante correos electrónicos, este blog, La lengua del ajolote, sale a la luz. Sin embargo, este año que ha pasado deja para el Ajolote dos grandes lecciones: por un lado, la muy importante necesidad de que este blog tenga permanente continuidad y actualización, y, por otro lado, una aprendida muy recientemente, la conveniencia de concretar una mejor delimitación del público al que centralmente quiere dirigirse este: el usuario común de la lengua que, cuando escribe o habla, se tropieza con diversas dudas y dificultades, que, a partir de este, por cierto, procuraremos absolver o ayudar a resolver.
De acuerdo con esto, sin más preámbulo, puedo decir entonces que el Ajolote está de cumpleaños e INAUGURAno inagura─ un nuevo año, en el que, de algún modo, recién sale a la luz. Sean, pues, bienvenidos a este espacio, que espero que sea de su agrado y, en especial, de utilidad durante los recorridos lingüísticos que cotidianamente realizamos.

jueves, 26 de agosto de 2010

De regreso a casa



Ya ha pasado mucho tiempo sin que visite y actualice este cuaderno de bitácora. Ruego me perdonen esta dejadez y laxitud mis pocos, pero queridos, lectores. He andado medio agobiado y extenuado, por aquí y por allá, mas nada hace justo este abandono. Que sea, pues, como decía Artaud, "Una página en blanco para que el texto del / libro / [...] quede separado / de todo el movimiento del Bardo que se / encuentra en los limbos del electro-choc. / Y en esos limbos una tipografía diferente, / que está allí para humillar a dios, / quitar las palabras verbales a las que / se les ha pretendido atribuir un valor esencial".
Seguiré trabajando, pero ahora con constancia mayor, más allá de que la idea de que las palabras no alcanzan a decir su verdad siempre me acecha y asalta.
He regresado a casa y tengo, felizmente, varias preguntas por responder.

Hasta luego,
K

sábado, 27 de marzo de 2010

Todos amamos un axololt


Todos amamos un ajolote

domingo, 28 de febrero de 2010

Sobre el ajolote


La lengua del ajolote pretende ser un espacio, a modo de cuaderno de bitácora, elaborado, básicamente, a partir de ciertas dudas y absoluciones de curiosidades lingüísticas, que, a lo largo de mis felices y aciagos días, han acontecido y, felizmente, siguen aconteciendo o, en todo caso, sigo percibiendo en esta batalla y quehacer cotidianos por aprehender mi(1) lengua. No soy ningún quijote de la lengua que se enfrenta a gigantes molinos ―no, claro que no, aunque, ciertamente, lo confieso, no me disgustaría ser un personaje de cuento o de novela, llamado el Ajolote, un ser tan extraño, incluso «feo», y, a su manera, bello(2)―, pero, sí, como él, tengo tantas ganas, voluntad y sueños. Me alegra el hecho de que, pese al transcurso de los años, el laberinto lingüístico me siga siendo tan intrigante y apasionante, y, a propósito de esto, por cierto, resulta increíble, pero, a la vez, muy comprensible que se suela prestar a la lengua tan poca o ninguna atención; lengua de la que, como instrumento, por decir lo menos, hacemos, desde muy temprano, constante uso, coloquial, «culto» en ocasiones y otras veces bárbaro, y que, aunado al uso de los demás hablantes, hacen de esta lengua una entidad tan pujante y viva.

Por otro lado, esta bitácora cibernética también tiene el propósito de procurar absolver, en la medida de mis posibilidades, las dudas o consultas que ustedes tengan el interés de plantear. Pronto escribiré algunas apostillas acerca del nombre de este cuaderno. Bueno, queridos ajolotes, la tribuna está abierta… ¡Bienvenidos, pues, a La lengua del ajolote!
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1 Digo «mi» en el sentido no de pertenencia o necesaria identificación con todo su espíritu, sino de posesión, de aspiración a tomar en mis manos las palabras, con la finalidad, cuasi ambición, de poder decir, finalmente −aunque no creo que llegue ese día−, lo que quisiera decir. No obstante, por otro lado, tal vez sea mejor decir, sin que de esto resulte una paradoja, que, en buena medida, es la lengua la que, socialmente, nos toma y penetra, y no somos nosotros, aunque no seamos, en absoluto, agentes pasivos, quienes la hacemos nuestra.
2 Véase la foto que encabeza el presente y, de seguro, luego será más difícil disentir u opinar lo contrario.