martes, 8 de marzo de 2011

Nombres de letras


Como se sabe, algunas de las letras del alfabeto español recibían varios nombres: be, be grande, be larga o be alta en el caso de la b; uve, ve chica, corta, ve baja en el caso de la v; ve doble, doble ve, uve doble en el caso de la v; zeta, zeda, ceta, ceda en el caso de la z; etcétera. No obstante, en la nueva Ortografía se propone un único nombre para cada letra: be para b, uve para v, doble uve para w, zeta para z, y los ya señalados anteriormente para y e i.

sábado, 5 de marzo de 2011

La letra "y"


La letra y, conocida como i griega o, simplemente, ye, a partir de la fecha, de acuerdo con la nueva Ortografía, deberá llamarse solo ye, debido a su uso mayoritariamente consonántico (en posición inicial de palabra o de sílaba)* y porque, además, es el nombre mayoritario en muchos países de América Latina. Por tanto, de acuerdo con esto el nombre de la y será ye (ya no y griega), y el de la i será solo i (y ya no i latina).
* En algunos casos, puede encontrarse la grafía y con valor vocálico en algunos nombres propios de persona (antropónimos): Yrigoyen, Ynduráin, "como vestigio de la antigua ortografía castellana, en que era frecuente el empleo de y con valor de /i/ en cualquier posición".

jueves, 3 de marzo de 2011

Cambios ortográficos




En la nueva Ortografía de la Real Academia Española, se plantean diversos cambios ortográficos que, según su coordinador, Salvador Gutiérrez Ordóñez, tratan de ser coherentes con el uso de los hablantes y las reglas gramaticales. Algunos cambios referidos a la acentuación diacrítica (referida al uso de la tilde para diferenciar funciones gramaticales) son los siguientes:

1) El que opone los determinantes demostrativos este, esta, estos, estas (Ese automóvil me gusta) frente a los usos pronominales de las mismas formas (Ese no me gusta).

2) El que marcaba la voz solo en su uso adverbial (Hicieron solo esto) frente a su valor adjetivo (Vino solo). Asimismo, en los casos en que pudiese expresarse una posible ambigüedad,
dado que son muy poco frecuentes y que son fácilmente resueltos por el contexto, se acordó que se puede no tildar el adverbio solo y los pronombres demostrativos.

Por otro lado, cabe decir que, en realidad, ya desde hace varios años, la recomendación académica era escribir las voces en cuestión sin tilde, salvo en aquellos casos en los que se pudiese expresar ambigüedad o anfibología (posibilidad de doble sentido o interpretación): Dijo que ésta mañana vendrá/Dijo que esta mañana vendrá; Pasaré solo este verano/Pasaré solo este verano.

viernes, 11 de febrero de 2011

¿"Adecua" o "adecúa"?, ¿"licua" o "licúa"?








Las formas verbales de adecuar(se) ('acomodar(se) o adaptar(se)') se acentúan como las formas de averiguar (sin tilde): No se adecuan a las nuevas circunstancias, pero hoy es frecuente y también válida su acentuación, como en el caso de las formas de actuar: No se adecúan a las nuevas circunstancias. Lo mismo ocurre en el caso de licuar(se) ('hacerse líquida una sustancia sólida o gaseosa'), pues se puede decir, por ejemplo: Licua las fresas o, lo que probablemente nos resulte familiar, Licúa las fresas.

martes, 8 de febrero de 2011

Acerca de "estadio" y "estadío"


Entre los significados de la palabra estadio, además de 'recinto con graderías para los espectadores, destinado a competiciones deportivas', 'lugar público de 125 pasos geométricos, que servía para ejercitar los caballos en la carrera', 'distancia o longitud de 125 pasos geométricos', también significa 'periodo, especialmente uno de los tres que se observan en cada acceso de fiebre intermitente', así como 'etapa o fase de un proceso, desarrollo o transformación', y, aunque es frecuente la acentuación estadío en textos médicos y de psicología, la palabra estadio no lleva tilde en ninguna de sus acepciones.
Por otro lado, conviene tener presente que la tilde diacrítica tiene por finalidad diferenciar palabras que, si bien presentan igual grafía (escritura), desempeñan distinta categoría o función gramatical, como en el caso de de como verbo (Quiero que me dé lo que prometió), con tilde, y como preposición (Este es el cuaderno de Luis), sin ella. Sin embargo, en el caso en cuestión, estadio, en cualquiera de sus acepciones o significados, no varía su categoría gramatical de sustantivo, y se escribe sin tilde.

¿La palabra "adolescencia" proviene de "adolecer"?


En "¿Adolecer significa también 'carecer de'?", se dijo que, en el Diccionario de la Real Academia Española, se señala que adolecer proviene del antiguo dolecer. En efecto, dolecer y dolecerse son verbos antiguos equivalentes de dolerse, enfermar. El verbo adolecer procede del latín dolescere (verbo que proviene de dolere, 'doler') y significa 'padecer alguna enfermedad, particularmente crónica', 'padecer algún defecto'. Este verbo no guarda relación con adolescente (del latín adolescens, -entis), adolescencia (del latín adolescentĭa, adulescentia: 'adolescencia, juventud', 'los jóvenes'), que provienen, en cambio, del verbo latino adolescere, que significa 'crecer'.


Así, pues, como lo señala el periodista uruguayo Ricardo Soca, en La fascinante historia de las palabras y Nuevas fascinantes historias de las palabras, la palabra adolescencia proviene de la raíz indoeuropea al- (‘nutrir’, ‘crecer’), de la cual se derivó la voz latina alere (‘nutrir’, ‘alimentar’), que dio lugar a alescere ‘crecer’, ‘aumentar’. A partir de esta última, unida al prefijo ad-, se formó el verbo adolescere ‘crecer’, ‘desarrollarse’, y, por último, del participio presente de este verbo, adolescens, -entis (‘el que está creciendo’), se formaron, en el siglo XIII, las palabras francesas adolescent y adolescence, que muy pronto llegaron al español como adolescente y adolescencia, respectivamente. Unos dos siglos más tarde, se incorporó adolescence al inglés, así como adolescência al portugués y adolescenza al italiano.

Por otro lado, la palabra adulto también se deriva del verbo adolescere ─más precisamente de su participio pasivo adultus (‘el que ha crecido’)─, introducida en nuestra lengua a finales del siglo XV.

En el caso de la Organización Mundial de la Salud (OMS), define la adolescencia como ‘el período de la vida que transcurre entre los diez y diecinueve años de edad’. Constituye una fase de desarrollo psicosociosomático, situada entre la infancia y la edad adulta.

Véase La Página del Idioma Español (elxastellano.org), en http://www.elcastellano.org/palabra.php?q=adolescencia

lunes, 7 de febrero de 2011

¿"Adolecer" significa también 'carecer de'?


No es extraño que, en ocasiones, se utilicen palabras o diversas construcciones para decir lo contrario de lo que, en realidad, se quiere expresar. A esto se denomina problema de propiedad (impropiedad) en el lenguaje, pues no se guarda correspondencia entre el significado peculiar, propio o exacto de los términos o frases que se utilizan y lo que se quiere decir, aunque la construcción pueda ser gramaticalmente correcta.
Uno de los casos comunes en que se expresa impropiedad en el lenguaje es cuando se utiliza el término "adolecer", que significa 'tener o padecer algún defecto' o 'padecer alguna enfermedad habitual', con el significado de 'carecer', como en Adolezco de recursos o Se adolece de planeamiento. Este uso, con dicho significado, es impropio.

El verbo adolecer procede del latín dolescere (verbo que proviene de dolere, doler). Adolecer significa 'padecer alguna enfermedad, particularmente crónica', 'tener alguna pasión o vicio', 'padecer algún defecto'. Se puede, por tanto, adolecer de una enfermedad o de algún defecto físico o moral, y, en estos casos, como puede deducirse, el primitivo sentido de la palabra de dolencia o padecimiento se mantiene.

Por tanto, como señala el gramático y lexicógrafo Manuel Seco en su Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española debe evitarse el error o imprecisión en el lenguaje de emplear el verbo adolecer con el sentido de 'carecer', pues, como se reitera, "El verdadero significado de este verbo es 'padecer'".