miércoles, 10 de julio de 2013

Clochard

Este extranjerismo hace referencia al vagabundo, a la persona pobre que se desplaza sin domicilio fijo, desamparada y desposeída y que vive en la calle, es decir, al sin hogar.


miércoles, 3 de julio de 2013

¿“Música culta” o “música clásica”?


La expresión “música clásica”, que se dice que aparece por primera vez en 1836, en el Oxford English Dictionary, se ha extendido en el sentido y uso popular, así como en el medio escrito para hacer hace referencia a toda la música no popular que ha sido compuesta desde el Barroco hasta el siglo XX. No obstante, esta generalización, de música clásica por música culta, no resulta precisa, puesto que la primera, en sentido estricto, es un tipo de música culta compuesta en el periodo llamado “clásico”, que abarca desde mediados del siglo XVIII hasta principios del XIX (1750-1820), periodo en el que destacaron, por ejemplo, Haydn, Mozart y el primer Beethoven. En ese sentido, la música culta, también llamada “docta” o “académica”, engloba, además de la clásica, a la música romántica o académica. No obstante, a este criterio, puede oponerse la concepción de que toda música es producto de una cultura, esto es, de un conjunto de ideas, creencias religiosas, ciencias, artes y costumbres que caracterizan el estado social de los pueblos.

Una característica especial de la música culta es que da nacimiento, a posteriori, a una teoría y a una escritura, y, gracias a esta última, las obras sobreviven a la muerte de los compositores. Asimismo, se puede observar en esta la existencia de una escuela, con maestro y discípulos, y, por lo tanto, puede considerarse como una música de especialistas, no popular ni folclórica, además de que la estructura y composición de esta música (de cierta complejidad en la notación e instrumentación) la convierten en un arte de especialistas e imposible de transmisión por vía oral. Por ello, sus creadores y ejecutantes deben estudiar para aprender el manejo del lenguaje musical, bien sea para escribir, componer o interpretar.


miércoles, 26 de junio de 2013

OK, okay, okey

Son comunes en nuestro idioma expresiones del tipo: ¿Lo hacemos así? Ok, o Todo está okey, por ejemplo. 

Se dice que la expresión OK procede de la Guerra de Secesión (guerra civil estadounidense ocurrida entre 1861 y 1865 entre los estados del Norte y los estados del Sur): que cuando las tropas regresaban a sus cuarteles sin tener ninguna baja, escribían en una gran pizarra: “O Killed” (‘0 muertos’), de donde provendría el anglicismo en cuestión, el cual, por cierto, no ha sido oficialmente incorporado al léxico oficial del idioma español —probablemente por la existencia de la expresión de acuerdo, con que suele expresarse asentimiento o conformidad—, aunque sí está extendido en su uso. 



No obstante, existen documentos previos a la Guerra de Secesión que refieren esta expresión, como en el caso del diario de William Richardson, que viajaba de Boston a New Orleans en 1815: “Arrived at Princeton [...] ok & at Trenton, where we dined at 1 p.m.”. Asimismo, el 23 de marzo de 1839, en el Boston Morning Post se escribió: “[...] he of the Journal, and his train-band, would have his "contribution box,” etceteras, o.k.—all correct— and cause [...]”. En esta última etimología, se evidencia una falta ortográfica intencional creada en esos años, en la que all correct ('todo correcto') se escribía como se pronunciaba, esto es: oll korrect, y formaba: ok

Al respecto de la etimología propuesta, pueden verse los siguientes enlaces: <http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_proposed_etymologies_of_OK> y <http://www.merriam-webster.com/dictionary/ok>, así como el video que está disponible en el siguiente enlace:







miércoles, 19 de junio de 2013

Comillas simples

Las comillas simples (‘’) se escriben en la parte alta del renglón y se emplearán después de las comillas angulares («») y las comillas inglesas (“”), esto es, en último lugar: «Varinia me dijo: No pongas ese cacharro nunca más».




miércoles, 12 de junio de 2013

A propósito de parangones, comparaciones o semejanzas

Mientras que, en Argentina y Paraguay, se denomina “pava” al recipiente de metal o hierro esmaltado, con asa en la parte superior, tapa y pico, que se usa para calentar agua, en Perú, se le denomina “tetera”, aunque este, en sentido estricto, haga referencia a la vasija de metal, loza, porcelana o barro, con tapadera y un pico provisto de colador interior o exterior, que se usa para hacer y servir el té.



Asimismo, por ejemplo, para hacer referencia al bolígrafo (‘instrumento para escribir que tiene en su interior un tubo de tinta especial y, en la punta, una bolita metálica que gira libremente’), en Argentina y Uruguay, se dice “lapicera”, mientras que, en Perú Costa Rica, Guatemala y Honduras, se dice comúnmente “lapicero”.



Por otra parte, para hacer referencia a la prenda interior o deportiva que cubre el tronco, generalmente sin cuello (camiseta), en Argentina, se dice “remera” (palabra no recogida en el Diccionario de la RAE), mientras que, en Perú, se utiliza muy generalmente el término polo (‘prenda de punto que llega hasta la cintura, con cuello, y abotonada por delante en la parte superior).


También, en Argentina, se utiliza, por ejemplo, la palabra chango o su diminutivo: changuito para referir al carrito que se lleva para cargar las compras, mientras que, en Perú, se utiliza simplemente la expresión carrito de compras para hacer referencia al vehículo o armazón con ruedas que se emplea para transportar objetos diversos, como el cesto de la compra, libros, comida, etcétera.

Otro caso hace referencia a la prenda interior femenina que cubre desde la parte inferior del tronco y tiene dos aberturas en las piernas, que, en Argentina, se conoce como “bombacha”, mientras que, en Perú, con el término calzón o comúnmente calzones se hace referencia a la misma prenda de vestir, que tiene dos perneras y que cubre el cuerpo desde la cintura hasta una altura variable de los muslos.



miércoles, 5 de junio de 2013

¿“Lavaza” o “Lavazas”?


Cuando se lava la ropa, no resulta extraño escuchar el término lavaza. No obstante, de acuerdo con el Diccionario de la RAE, lavazas es el nombre "oficial" para hacer referencia al agua sucia o mezclada con las impurezas de lo que se lavó con ella.

martes, 20 de noviembre de 2012

Acerca de la controversia por el lenguaje sexista

Hace un tiempo, en El castellano, la página del idioma español, encontré un artículo interesante acerca de la controversia que existe en relación con el lenguaje sexista en expresiones como Miles de hombres o Los niños en el mundo para hacer referencia a los dos sexos (hombres, mujeres, niños y niñas, respectivamente). Creo que puede sernos útil su lectura.


IPS

Una resolución del pleno de la Real Academia Española (RAE) abrió la puerta en España a un intenso debate sobre el buen y mal uso del idioma, al hablar o escribir sobre mujeres y hombres. 

El académico Ignacio Bosque redactó el polémico informe «Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer», aprobado por unanimidad por el pleno de la RAE y con duras críticas sobre nueve normas elaboradas por comunidades autónomas, universidades y sindicatos de toda España. En las nueve normas hay temas comunes, entre los que se destaca la crítica al uso genérico del masculino para designar a los dos sexos, como cuando se dice «en esa ciudad viven miles de hombres», en vez de «hombres y mujeres» o más claramente aun «personas». 


Pero en el documento difundido el domingo 4, la RAE considera que «está firmemente asentada en el sistema gramatical español» la forma de designar a los dos sexos diciendo «miles de hombres». La academia tiene actualmente 42 miembros, solo tres mujeres. Desde su fundación, en 1713, solo ha habido cinco académicas. 


Sobre el informe se manifestó la lingüista Silvia Agosto, profesora asociada del Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid y docente del Instituto de Educación Secundaria Mariana Pineda, también en la capital. «Es necesario adaptar los usos idiomáticos a una nueva realidad social. Si antiguamente no existían abogadas, arquitectas o doctoras, es lógico que se adapten los géneros de estos sustantivos», dijo. 


En este tema, Agosto recordó un hecho que muy pocos tienen en cuenta en la actualidad: que hasta mediado el siglo XX prácticamente no había mujeres doctoradas en arquitectura, abogacía o medicina, lo que convertía en normal las expresiones arquitecto, abogado o médico. Pero la lingüista sí consideró que no es una buena solución duplicar las expresiones, como proponen varios de los manuales criticados. 


Puso como ejemplo la expresión «los niños y las niñas», que consideró que «no solo no tienen sentido por la propia estructura de la lengua, sino que porque estas fórmulas son contrarias a uno de los principios básicos del lenguaje: la economía». «Si es posible dar un mensaje con menos palabras, ¿por qué usar más?», argumentó. 


Agosto puntualizó que «las repeticiones generan problemas sintácticos y complican la redacción». Como ejemplo negativo puso el cambio de la frase «Los padres deben consultar a los maestros por el rendimiento de sus hijos» por: «Los padres y las madres deben consultar a los maestros y las maestras por el rendimiento de sus hijos y sus hijas». Y se preguntó: «¿Para qué usar una frase doblemente extensa para decir lo mismo?». 


Según Bosque, si se aplicaran las directrices de las comunidades, sindicatos y universidades «no se podría hablar», pues para hacerlo hay que aplicar el uso genérico del masculino para los dos sexos ya que eso, según la RAE, «está firmemente asentado en el sistema gramatical español» y de otras muchas lenguas. 

Bosque subrayó que «hay acuerdo general entre los lingüistas en que el uso no marcado (o uso genérico) del masculino para designar los dos sexos está firmemente asentado en el sistema gramatical del español». Y puso como ejemplo textos de escritoras como las españolas Soledad Puértolas, Maruja Torres, Rosa Montero o Almudena Grandes, o la uruguaya Carmen Posadas y la mexicana Ángeles Mastretta, entre otras, en los que ninguna de ellas «sigue las directrices contra el supuesto sexismo verbal». 

El académico planteó también el caso de los animales, y se preguntó: «¿Debemos entender tal vez que es correcto discriminar a las hembras en expresiones tan comunes como los perros, los gatos, los lobos o los jabalíes, o hemos de interpretar, por el contrario, que no es preciso que el género aquí tenga correspondencia con el sexo?». Además, criticó a los gobiernos de las comunidades y a las centrales sindicales por proponer que en vez de decir «los ciudadanos» se diga «la ciudadanía», o en lugar de «los becarios», «las personas becarias». 

La ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del gobierno derechista, Ana Mato, ha sido muy criticada por mantener los términos sexistas discriminatorios, como cuando condenó el asesinato de una mujer por su marido. La ministra habló de «violencia en el entorno familiar» y no de violencia machista o de género, tal como establece expresamente la ley que se denominan ese tipo de crímenes. 

Adelaida de la Calle, rectora de la Universidad de Málaga y presidenta de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas, sostiene que, si bien la sociedad española «ha funcionado normalmente con un lenguaje muy sexista», ahora «hay que cambiarlo, igual que hemos cambiado montones de actuaciones». Y subraya que «la mujer debe contar en todo y ese todo incluye el lenguaje (...). Hay que poner a la mujer en valor y hacer el esfuerzo de cambiar el lenguaje, aunque no se puede lograr de la noche a la mañana». A su juicio, para lograrlo se deberá trabajar en los primeros niveles de la enseñanza, aunque dice tener claro que «el genérico se debe seguir utilizando porque no se hace con tono discriminatorio». 

La visión de las feministas

La secretaria confederal de la Mujer de la central sindical Comisiones Obreras (CCOO), Carmen Bravo, criticó el informe de Bosque y dijo que desde su organización promueven «un uso de la lengua más inclusivo desde el punto de vista del género y más igualitario desde la práctica democrática del lenguaje». «Demandamos que la RAE también lo haga», sentenció. 

En CCOO, ratificó, se apuesta «por un lenguaje inclusivo de género», y de esa forma «democratizar el lenguaje y dar visibilidad social a los géneros femenino y masculino y lograr una sociedad más igualitaria y transparente desde el punto de vista lingüístico». 

La presidenta de la Comisión de Igualdad del Consejo General del Poder Judicial, Inmaculada Montalbán, escribió que «la utilización sexista del lenguaje implica la invisibilidad de las mujeres, tanto de su presencia como de sus logros». «Así lo entiende la Ley de Igualdad, cuando fija como criterio general de actuación de los poderes públicos la implantación de un lenguaje no sexista en el ámbito administrativo», adujo. 

Purificación Causapié, secretaria de Igualdad del opositor Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se mostró optimista, porque «el idioma es algo vivo y cambia para adaptarse a la sociedad y en este sentido el lenguaje debe servir para expresar también la igualdad entre hombres y mujeres». A su juicio, «debemos encontrar un consenso, por supuesto también con los lingüistas y con la Real Academia, para alcanzar este objetivo». 

Escritores con la RAE

El afamado escritor Enrique Vila-Matas apoya a la RAE, porque «el lenguaje está hecho esencialmente para entenderse. Por tanto, todo lo que se aparte de esto es un despropósito. Y despropósito es creer que siempre hay discriminación en las expresiones nominales construidas en masculino con la intención de abarcar los dos sexos». 

Un ejemplo de esto, a su juicio, es cuando se recomienda decir «personas sin trabajo» en vez de «parados». Pues si se hace eso «acabaremos no entendiéndonos nada entre nosotros, hablando de Españadanía para no tener que decir Españo o España (demasiado masculino o femenino respectivamente)». 

Pero feministas y lingüistas coincidieron en que el lenguaje no es neutral y para confirmarlo recordaron los significados populares muy diferentes que se asignan a palabras iguales, sean en masculino o femenino: 

Uno cualquiera: uno que pasaba por ahí; una cualquiera: una puta. Un hombre público: un ciudadano conocido; una mujer pública: una puta. Un zorro: un hombre listo; una zorra: una puta. Un hombre alegre: un sujeto contento; una mujer alegre: una puta. Un gallo o gallito: un valiente; una gallina: puta o cobarde.