Solo quería confirmar la información proporcionada anteriormente en relación con el uso de ni tampoco. En efecto, de acuerdo con fuentes académicas, no existe motivo para censurar el empleo de tampoco pospuesto a ni. Aquí algunos ejemplos al respecto proporcionados por el departamento de "Español al día":
«Pero ese hombre ¿quién es...? Que no, Consuelo, escucha, que no te estoy preguntando su nombre... no, no, ni tampoco quiero que se ponga al teléfono» (Cristina Bain El dolor de la Ceiba [Colombia, 1993]).
«No sé que hablar con esos señores ni tampoco sé cómo me voy a sentir junto a un hombre tan importante -pensó»
(Carmen Martín Gaite Nubosidad variable [Esp. 1992]).
En el Diccionario panhispánico de dudas, en relación con tampoco,
se plantea lo siguiente:
1. Adverbio con que se niega una cosa después de haberse negado otra: «No queremos la venganza, pero tampoco el olvido» (Aguirre Retablo [Chile 1987]); «Si es por eso, tampoco yo le guardo rencor» (Cabal Vade [Esp. 1982]). Cuando va antepuesto al verbo, es incorrecto su uso seguido del adverbio no, esto es, con el verbo en forma negativa: «Entonces tampoco no existía ninguna solicitud de mediación» (Semana [Col.] 21-28.1.97); debió decirse Tampoco existía ninguna solicitud de mediación. Sin embargo, sí se emplea con el verbo en forma negativa cuando va pospuesto al verbo: Entonces no existía tampoco ninguna solicitud de mediación.
2. No debe confundirse el adverbio de negación tampoco con la secuencia de tan (adverbio de cantidad) + poco (pronombre o adverbio de cantidad), que se usa en estructuras comparativas (Gana tan poco como su padre) y consecutivas (Gana tan poco que ha tenido que vender su automóvil).