lunes, 28 de mayo de 2012

Acerca de la palabra "flato" y otras voces relacionadas

           La palabra flato hace referencia a la acumulación molesta de gases en el tubo digestivo, a veces de origen patológico, que da origen a esa indisposición o molestia, denominada flatulencia, que padece el flatulento. Esta provoca lo que se conoce, entre otros, como meteorismo, que es ese abultamiento del vientre como producto de los gases que en este se acumulan. Cuando este conjunto de gases intestinales encerrados o comprimidos en el cuerpo se expelen, reciben el nombre de ventosidad o también, más comúnmente, pedo (‘ventosidad que se expele del vientre por el ano’), y, si este es ruidoso, se le llama cuesco.

Cuesco

            La acción de echar pedos repetidos, esto es, pedorrear, da lugar a lo que se conoce como pedorreo y al que la ejecuta, es decir, al que echa pedos repetidos, se le denomina pedorro, y, si se busca caracterizar dicha acción para referir al que frecuentemente o sin reparo expele las ventosidades del vientre, se le dice pedorrero o, más comúnmente por estas latitudes, pedorriento.

Pedorro

            A propósito de este tema, hace ya más de una década, recuerdo haber leído en el libro Dudas del idioma español, de María Eloísa Álvarez del Real, la palabra pear como término para referir la acción de expeler pedos. No obstante, por lo visto, su uso se ha extendido ni se encuentra registrado en el Diccionario de la Academia.

¿?

            Por otro lado, escapa a esta nota, por el momento, hablar del llamado arte de tirarse pedos, de la guerra de los pedos, así como de los denominados huelepedos.

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martes, 22 de mayo de 2012

Acerca de las palabras "alhorre" y "meconio"

Aunque no son muy comunes en el habla cotidiana, las palabras alhorre y meconio hacen referencia al excremento de los niños recién nacidos.


sábado, 12 de mayo de 2012

Acerca de la palabra "sorete"

Si bien el término sorete, que, al parecer, proviene del lunfardo ('habla que originalmente empleaba, en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, la gente de clase "baja"'), no se encuentra registrado en el Diccionario de la RAE, es ampliamente usado por millones de personas de habla hispana, en especial en Argentina y Uruguay, para hacer referencia al término mojón en su acepción de 'porción compacta de excremento humano que se expele de una vez'. A propósito de esto, la palabra caca es la que comúnmente se emplea para hacer referencia a la materia fecal: 'excremento humano, y especialmente el de los niños pequeños', 'excremento de algunos animales'.


Continuará...

martes, 8 de mayo de 2012

Acerca de la palabra "albarán"

Aquellos anuncios, propagandas, avisos o carteles o papeles que se colocan en las puertas, balcones o ventanas como señal de que la casa se alquila reciben el nombre de albaranes.


Albarán también hace referencia a la nota de entrega o documento mercantil que firma la persona que recibe una mercancía y con el que se acredita la entrega respectiva.
Por otro lado, la palabra albarán procede del árabe albará y este del árabe clásico barā'ah.

viernes, 27 de abril de 2012

¿“Todo el agua” o “Toda el agua”?

Lo común es utilizar el adjetivo todo(a) antepuesto a un sustantivo al que precede un determinante (el[la]) para señalar que no se excluye a ninguna parte, ser o seres designados por el sustantivo: Todas las tuercas, Todos los jóvenes. Sin embargo, la duda puede asaltar al hablante sobre qué forma del adjetivo en cuanto a género (todo o toda) debe usar ante sustantivos femeninos que, al comenzar con /á/ tónica, seleccionan la forma el del artículo para evitar cacofonía o disonancia, esto es, un sonido desagradable: el agua/las aguas, el hambre/las hambres, el área/las áreas, el hacha/las hachas, el águila/las águilas. En tales casos, por una adecuada concordancia de género del adjetivo respecto del sustantivo al que se refiere, se deberá usar la forma femenina del adjetivo (toda[s]) ante sustantivos femeninos aunque estos, para evitar la cacofonía, estén precedidos por la forma masculina del artículo: el. En ese sentido, se dirá, por ejemplo: Se derramó todA el agua de la tina, TodA el hambre del mundo desciende de esos cerros, TodA el área fue cubierta por soldados, etcétera.


Toda el hambre del mundo

jueves, 26 de abril de 2012

"Estar para el gato"

Continuando con las locuciones que aluden lo gatuno y a modo de respuesta a una pregunta, resulta inevitable hablar de la locución estar para el gato, que suele pronunciarse /está pa'l gato/.

Marta Hildebrandt señala, al respecto, que, en el habla familiar de Perú, Bolivia y Chile, esta locución significa 'estar en malas condiciones', 'estar débil o enfermo', referida generalmente a personas. Asimismo señala que otras expresiones americanas equivalentes son estar para el perro (en Bolivia) y estar para el tigre (en Guatemala).
Por su parte, el lexicógrafo arequipeño Miguel ángel Ugarte consigna una menos conocida acepción para esta locución, que se refiere también a actividad o cosa: 'que no merece atención por inútil o por haber perdido importancia'.


Por otro lado, respecto del origen histórico de esta expresión, proviene del nombre de una calle (la Calle del Gato, hoy jirón Azángaro, cuadra 4, en el Cercado de Lima), en que, durante la Colonia, se encontraba, al parecer, de acuerdo con lo señalado por una fuente, un hospicio para personas indigentes y, en muchos casos, moribundas. Otra fuente señala que, si bien el origen de la locución se debe al nombre de la calle antes señalada, en ella se encontraba una botica a la que acudían personas en muy estado de salud, y cuyo propietario era un farmacéutico que apellidaba Gato; hecho descrito por Ricardo Palma en sus tradiciones. Y, finalmente, una tercera fuente refiere que, cuando los jesuitas ya estaban muy viejos o enfermos, los enviaban a la iglesia de San Pedro (que está ubicada en el jirón Azángaro, conocido antes como la Calle del Gato, en el Centro de Lima), pues, al lado de la basílica de esta, tenían su casa de reitro.

En cualquier caso, la locución estar para el gato tiene su origen histórico en el nombre de una calle: "Gato" o "Calle del Gato", conocida hoy con el nombre de jirón Azángaro.

viernes, 13 de abril de 2012

Cambio de la "y" en "e"

Es conocido que la conjunción y toma la forma e ante palabras que empiezan por el sonido vocálico i: Es pétreo e incólume; Compró guindones e higos. Sin embargo, de acuerdo con la RAE, existen excepciones a la regla:

Cuando al sonido /i/ le sigue una vocal con la que forma diptongo: La silla es de madera y hierro.
Cuando la conjunción se hace tónica y adquiere un valor adverbial en oraciones interrogativas: ¿Y Irma? ('¿dónde está Irma?' o '¿qué tal Irma?').